Autoritarismo, vigilancia
y los límites de la democracia liberal
Retroceso democrático en el escenario global contemporáneo.
Retroceso democrático en el escenario global contemporáneo.
«El súbdito ideal del régimen totalitario no es el nazi convencido ni el comunista convencido, sino aquel para quien ya no existe la distinción entre hecho y ficción.»
Hannah Arendt — Los orígenes del totalitarismo, 1951Si durante el siglo XX las democracias caían por golpes de Estado y tanques en la calle, ¿cómo se erosionan hoy, cuando los líderes que las debilitan llegan por la vía electoral, conservan las urnas y disponen de tecnologías de vigilancia más potentes que cualquier policía política del pasado?
Detenta un poder de decisión absoluto.
Dirige la violencia estatal, suprime la disidencia, centraliza la riqueza y manipula la identidad nacional.
Ejecuta y hace cumplir la voluntad del líder.
Mantiene la vigilancia, suprime la disidencia, controla los recursos e impone políticas que benefician a la élite gobernante.
Legitima el régimen, aplica leyes que criminalizan a la oposición, manipula la educación y la información.
Desinformación, favoritismo corporativo, censura, lawfare (tribunales instrumentalizados).
Oprime directamente a la población mediante el miedo y la violencia.
Detenciones arbitrarias, represión brutal, toques de queda, vigilancia vecinal, control de los espacios públicos.
Severamente limitado; subyugado mediante la precariedad económica, el miedo y la desinformación.
Arendt, filósofa política judía alemana exiliada en EE.UU., analizó en Los orígenes del totalitarismo (1951) el antisemitismo, el imperialismo y el terror como raíces del totalitarismo. Foucault, filósofo e historiador francés, mostró en Vigilar y castigar (1975) cómo el poder moderno opera menos por la violencia visible que por la vigilancia y la normalización.
Afecta tanto a democracias como a autocracias. Es la época de los fascismos y del quiebre de las democracias de entreguerras, por la vía de golpes militares, invasiones extranjeras y autogolpes.
Casi solo empeora regímenes que ya eran autocracias electorales. Domina el repertorio "clásico" de acceso ilegal al poder.
Comienza "en serio" en 1994, pero pasa inadvertida para la mayoría de los politólogos hasta que Carothers (2002) declara el fin del "paradigma de la transición". En 2017 alcanza a 22 países, y los retrocesos superan a los avances por primera vez desde 1940.
La primera ola afectó a democracias y autocracias, y la segunda casi solo a autocracias electorales. Hoy, casi todos los episodios ocurren en democracias.
Antes dominaban los golpes militares (39%), las invasiones extranjeras (29%) y los autogolpes. En la tercera ola, la erosión gradual por gobernantes electos explica el 70% de los episodios.
La tasa mediana de autocratización cae de 31% en las dos primeras olas a 8% en la tercera. Es más difícil de detectar y de resistir.
Toma del poder por militares o cierre del Congreso por el propio Ejecutivo. Cada vez más raros, y con frecuencia se presentan como defensa de la democracia.
Gobiernos electos que, mediante reformas legales sucesivas, debilitan los contrapesos y amplían su propio poder.
Ya no el fraude burdo del día de la elección, sino la inclinación sistemática del terreno de juego antes de votar: medios, reglas, candidaturas.
Arendt · Foucault · Zakaria · Bermeo